Rondan el cementerio

jueves, 11 de noviembre de 2010

Zombivedra capítulo 1

"noche de fiesta"


Juán miraba nervioso la hora en el reloj. Habia quedado con Gerardo y Miguel para ir a tomar unas copas pero ya estaban tardando demasiado. Detrás de él pasaba la gente corriendo de un lado para otro, atemorizada, gritando, se conoce que algo malo estaba sucediendo pero Juán sólo pensaba... estos cabrones se han olvidado de mi. De pronto, un hombre se acercó a Juán por la espalda, iba arrastrando los pies como si le costase andar, emitía un leve gruñido y poco a poco se le iba aproximando con los brazos estirados. Cuando Juán se dió la vuelta se encontró una horrible imagen ante él... era Gerardo que llevaba una moña encima impresionante seguido muy de cerca de Miguel con más o menos la misma cantidad de alcohol en la sangre...
Me cago en tó lo que se menea - dijo Juán - ya sabía yo que ibais a empezar sin mi, es que os conozco como si os hubiese parido
Miguel sujetaba en la mano lo que en otro momento había sido un vodka con limon... ahora era un vaso vacio. Mirando a Juán con los ojos medio cerrados le dijo intentando poner cara de "no estoy borracho, sólo lo parezco..."
Estos cubatas.... debe ser el hielo que le echan... me tome 5 sin problemas, pero este... para mi que le pusieron hielo caducado.... por que me siento mareado... en serio... debe ser el hielo...
El hielo no caduca gilipollas - dijon Juán cabreado - y ahora me toca aguantar a dos borrachos y uno de ellos viene con intención de echarle la culpa al agua congelada...
Eso tiene arreglo - dijo Gerardo - vayamos al próximo bar que pillemos abierto
La explicación me la dareis por el camino... por que no me parece normal que os presenteis de esta manera - les dijo Juán enfadado
Dentro de media hora te dará todo por culo.... te voy a presentar al amigo ideal... ABSOLUTamente ideal si lo tomas con limón - dijo Miguel agarrándose a la pared - y la culpa la tiene aqui el risitas, que se empeñó en quedar a tomar algo antes para recordar viejos tiempos.
Gerardo y Miguel eran amigos de juventud, cuando eran adolescentes y salían los sábados por la noche, raro era el dia que no empezaban con tequila y acaban con vodka. Siempre les gustó mezclar, con el alcohol, como con la gente en general, no hay que ser racista.
La mezcla es riqueza - dijo Miguel pensando en lo que habia tomado
Gerardo comenzó a reirse. A Gerardo le hacia gracia todo, por eso le llamaban el risitas. Una vez un compañero suyo casi muere electrocutado... el compañero aún tiene pesadillas con Gerardo riéndose de el  mientras su cuerpo respondía con espasmos al voltaje que estaba recibiendo. Gerardo era asi, ya podia pasarte la mayor desgracía del mundo que si estaba él delante se reiría. Pero a Juan y a Miguel, como ya le conocían, pues les daba un poco igual...
Los 3 amigos comenzaron a andar, contándose las anécdotas de lo que habia pasado en el trabajo. Los 3 trabajaban en el mismo sitio, en una gasolinera, y lo 3 estaban hasta los huevos de ella y de la gente que iba por alli. Habían decidido salir esa noche para desconectar. Sería su noche de fiesta particular, que una vez al año no hace daño.
Mientras andaban, ninguno se dio cuenta de la gente huyendo por las calles, los cuerpos tirados por el suelo, algunos descuartizados... la sangre.... la verdad es que estos chicos sabían como desconectar de todo, su única preocupación era donde ir a beber ya que Juán estaba en desventaja.
Entremos a este local, que hay sitio - dijo Miguel
Los 3 se acercaron a la barra. El camarero estaba de espaldas acupado con algo...
Ponganos 3 vodkas con limon, y que sea Absolut que el médico nos ha prohibido beber otras marcas... - dijo Miguel - y cuidado con el hielo que le echa...
Juán se quedó mirando una bandeja con calamares que había en un expositor.. la barriga habló por él emitiendo un gruñido y recordó que todavía no había cenado...
Me puede hacer un bocadillo de calamares? - dijo Juán al camarero que seguía de espaldas
El camarero ni se inmutó, se quedó inmovil de espaldas a los 3 clientes que esperaban impacientes al otro lado de la barra.
Oiga, olvide lo del hielo, era una broma - dijo Miguel - pero lo del Absolut iba en serio...
El camarero seguía sin moverse, estaba entretenido haciendo algo. Juán comenzó a impacientarse, aquellos calamares le estaban pidiendo a gritos que los introdujera en su barriga previamente masticados. Miguel  empezó a ponerse nervioso pensando... "Dios mio.. igual no tiene Absolut...". Gerardo perdía su mirada en el infinito como si lo que pasaba le estuviera dando igual (realmente le daba igual).
Bueno, ya está bien... tiene usted el local vacío y para unos clientes que entran no les hace ni puto caso... esta es su manera de llevar un negocio? pues asi le va a ir de culo... - dijo Juán
Oiga... tiene o no tiene Absolut?? - dijo Miguel alargando el brazo y tocando la espalda de aquel hombre
El camarero al sentir el contacto se giró a cámara lenta. En sus manos sujetaba una cabeza humana, era una mujer con gorrito de cocinera y se la estaba comiendo...
Coñio.... !!!- dijo Juán - si ya esta rica la cocinera como deben estar los calamares...
El camarero dejo caer la cabeza que de rebote se metió en la cocina y mirando a los 3 sorprendidos amigos se dirigió hacia ellos lentamente, con los brazos estirados diciendo todo el rato... cerebrooooo... cereeeebroooo....
Juán, Gerardo y Miguel miraron a su alrededor. Era como si hubieran estado durmiendo y el capullo del camarero les hubiera despertado con su cara de pocos amigos y su uniforme ensangrentado. Se acercaron a la ventana del local y al mirar fuera se dieron cuenta de lo que estaba pasando... la gente corriendo, los cuerpos en el suelo y los zombies.... zombies por todos lados, muertos vivientes ansiosos de comer cerebro... y uno de ellos, vestido de camarero, se les acercaba por detrás hambriento... mientras Gerardo se partía el culo de la risa. En la cocina un cuerpo de mujer se agachaba para recoger su cabeza mordisqueada e intentaba ponersela en el sitio. Al ver a los tres jovenes se dirigió hacia ellos con la cabeza  sujetada en alto al grito de "cerebrooo cereeeebroooo". Aquella noche de fiesta se iba a convertir en una pesadilla para nuestros tres amigos que no se podían ni imaginar la que se les venía encima.... Gerardo, para variar, seguía riéndose mientras Juán y Miguel intentaban asimilar lo sucedido en su ciudad, en Pontevedra, que parecía haber sido tomada por un ejército de zombies hambrientos y con mala leche. El camarero se acercaba lentamente....

2 comentarios: